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Invertir en tiempos de coronavirus, ¿es una opción rentable?

Invertir en tiempos de coronavirus, ¿es una opción rentable?

Los días van pasando y seguimos confinados en casa, o al menos, eso deberíamos estar haciendo todos, o mejor dicho, casi todos. Agradecimiento infinito desde aquí para todos y cada uno de los que están sacando las castañas del fuego.

Todo lo que se pueda especular sobre qué pasará cuando dejemos atrás la pandemia, no se puede sustentar en ningún dato empírico. Estamos ante una situación sin precedentes para una sociedad con el grado de madurez tecnológica como la actual, a excepción de las que hemos podido vivir en una sala de cine.

¿Realmente habremos aprendido algo?

Muchos piensan que todo esto va a suponer un antes y un después, pero también hay quien sostiene que la “cabra tira al monte” y en poco tiempo volveremos a las andadas, que el aplauso que damos a nuestros sanitarios cada tarde a las ocho se quedará en eso y nada más.

Invertir o no invertir, esa es la cuestión

Después de más de 24 años en el sector financiero en los que aprendía cada día de mis clientes, una cosa parece muy clara: el dinero siempre ha sido miedoso y, ante la posibilidad de perderlo, nos movemos de forma emocional.

Si lo hiciéramos de una forma más racional, podríamos llegar a darnos cuenta que el índice bursátil S&P 500, que engloba a las 500 empresas más importantes de Estados Unidos, ha obtenido una rentabilidad anualizada del 9,80% en los últimos 30 años (de enero de 1990 a mayo de 2019), pero si un inversor se hubiese perdido las mejores 90 sesiones, ese porcentaje se convierte en unas pérdidas del 2,90% por año. 

Nuevo llamado a la acción

El miedo a perder nuestro dinero acostumbra a condicionar nuestra decisión y la mayoría de nosotros opta por convertirlo en liquidez (vender), cuando posiblemente la mejor opción es la de mantenerse, tal y como gran parte de los gestores financieros recomiendan estos días.

¿Cómo trasladamos esto al sector inmobiliario?

Por qué no decirlo, existe un paralelismo en la compraventa de inmuebles. Habrá quien piense que es una buena oportunidad para comprar o invertir, aprovechando las dudas de los vendedores provocados, no únicamente por urgencias económicas o logísticas (matrimonios, nacimientos, separaciones, herencias…), sino también por el miedo a que la propiedad pierda valor.

Es difícil acertar el momento adecuado, por eso nos invade una especie de sentimiento de culpa por no haberlo sabido escoger bien. Una manera de aliviar esta sensación, es marcarse un objetivo razonable de venta mínima. Una vez obtenido, no debemos caer en la trampa de los “y si…” (y si hubiera aceptado aquella oferta, y si hubiera hecho caso a mi cuñado, y si hubiera pintado/reformado mi piso antes de ponerlo a la venta...).

Si me permiten el símil, podría ser algo parecido a lo que pasa con el coste de oportunidad en finanzas, que relaciona lo que podríamos ganar en escoger una inversión determinada y en un tiempo correcto. 

Entonces, ¿es momento de vender vivienda? ¿Y de comprar piso?

No siempre es un buen momento para una transacción inmobiliaria. Demasiado fresca está todavía la explosión de la burbuja con la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008 como detonador.

La situación actual, a pesar de presentar síntomas que nos recuerdan a la vivida al principio de la segunda década del siglo XXI, tiene una diferencia muy relevante: la solvencia del sistema financiero en general y del español en particular.

Todo hace pensar que inversores y compradores van a tomar las riendas pero, como vendedor, prefiero tener una amplia demanda por mi producto y ya decidiré cómo y a quién se lo vendo. Además, no olvidemos que la mayor parte de los vendedores, antes o después también están en el otro lado de la negociación.

Estos son algunos datos que nos hacen pensar que, aunque posiblemente veamos un descenso en los precios, no será por un período tan largo y se volverán a situar donde les corresponde.

No olvidemos que a finales de 2019, muchos analistas advertían de un probable ajuste de precios a la baja, una corrección que hemos podido comprobar tras analizar los datos de la vivienda hasta marzo de 2020, unos datos que siempre hacemos públicos desde Vivendex a través de nuestro informe trimestral.

Informe Inmobiliario en Barcelona 1º trimestre de 2020

Pero, ¿qué pasaría si por una vez se impone el pensamiento racional? Aunque fuese únicamente en los casos de menor necesidad, sería toda una novedad.

Relacionado con lo de fijarnos un objetivo que comentábamos anteriormente, una fórmula que permite aplicar la razón por encima de la emoción es marcar una horquilla de precio. De esta manera, convertimos a la gran variable de la ecuación en una constante, empezando por el valor inferior. Esto nos permite tener una visión más concreta de nuestra realidad y, a su vez, permite determinar la horquilla de compra.

Quién sabe, puede que funcione. Sería demostrar que evolucionamos, aunque no lo puedo demostrar de forma empírica.

Salgamos de la zona de confort, probémoslo.

 

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